Debemos recuperar protagonismo, ya que importantes aportes realizados se encuentran actualmente cuestionados
Siguiendo a Juan María Escobar, el socialismo como sistema político, social y económico, debe recuperar su centralidad cultural en la política nacional. Tiene como hacerlo, sus cuadros, aportes históricos y principios se instituyen como una alternativa concreta y viable ante la hegemonía actual.
Por: Grupo Sagitario / Entrevista a: Juan María Escobar
Arte: Valentina Ansalidi

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Concibo al socialismo como un sistema político, social y económico, caracterizado principalmente por la propiedad social de los medios de producción y la búsqueda de la igualdad social y económica que, además, debe recuperar centralidad en la política nacional articulado con fuerzas políticas afines para enfrentar la disolución nacional actual, aportando cuadros e ideas para demostrar la vigencia de sus postulados.
Respecto a las tareas urgentes que debemos darnos en las distintas localidades y regiones del país, considero que, en primer lugar, debemos estar presentes en el debate de ideas con otras fuerzas afines, ello, con el objetivo principal de presentar a la sociedad una alternativa viable a los modelos políticos hegemónicos y sin caer en posiciones reactivas e intransigentes, pero estas discusiones no pueden, deben incluir propuestas socialistas concretas en todos los ámbitos políticos, económicos y sociales.
También debemos sostener la presencia en los frentes electorales del campo nacional y popular, si bien definiendo claramente objetivos y propuestas políticas desde el socialismo, mostrando disposición a articularlas con iniciativas de otros sectores.
Propongo una serie de principios rectores que creo que deben guiar estas políticas:
- La emancipación de la clase trabajadora, ya que esta es el sujeto histórico de todo proceso económico y social. Sin trabajadores y trabajadoras no hay capital. Lo demás es especulación basada en la explotación.
- La promoción de modelos de propiedad social (colectiva, cooperativa o estatal) de los medios de producción que, de manera progresiva, demuestran su efectividad frente a la propiedad privada individual, incluso revalorizando experiencias actuales centradas en esos modelos, promoviendo la cooperación moral y material entre personas organizadas por encima del individualismo y la competencia.
- La distribución equitativa de la riqueza que garantice la justicia social y la equidad económica, no a través de la prebenda, el asistencialismo o el clientelismo político, sino a través de mecanismos transparentes que garanticen igualdad de oportunidades, partiendo claramente del reconocimiento de condiciones socioeconómicas diversas e históricamente injustas.
- La planificación o intervención económica activa del Estado o de órganos democráticos en la economía, esto con el objetivo de asegurar que la producción esté dirigida a satisfacer las necesidades básicas de la población (alimentación, vivienda, salud, educación) y no únicamente al lucro.
- La democracia económica (participación del sector trabajador en la gestión de las empresas) y la democracia social (participación popular en la toma de decisiones que afectan a la comunidad).
Código del artículo: 25003002