Reunir y reorientar: “No hay vientos favorables para quienes no saben a dónde van”

La dirigente Fernanda Gigliani comparte la concepción y praxis política de Iniciativa Popular para la reconstrucción del socialismo argentino. Ante las contradicciones y fragmentación, reunir y reorientar los socialismos territoriales, dispersos a lo largo y ancho del país, se presenta como un desafío insoslayable y prometedor.

Por: Grupo Sagitario / Entrevista a: Fernanda Gigliani
Arte: Valentina Ansalidi

En vez de caer en el agua la atravesaba, y surgía de nuevo en el mismo paisaje. 112 x 148 cm. Acrílico sobre tela. 2022 WEB

En vez de caer en el agua la atravesaba, y surgía de nuevo en el mismo paisaje. 112 x 148 cm. Acrílico sobre tela. 2022 WEB

Desde Iniciativa Popular entendemos al socialismo del siglo XXI como ideología y herramienta, considerando que su objetivo es la construcción de una sociedad con una distribución más equitativa de la riqueza y de un Estado presente, que articule políticas públicas que apunten a equilibrar los desequilibrios que el “Mercado” produce en las dimensiones económicas y sociales.

Como fuerza política, consideramos al socialismo parte del campo nacional y popular, cuestión no contradictoria sino complementaria con el internacionalismo que siempre lo ha sostenido. En ese marco, nuestra militancia se alinea con los sectores menos favorecidos por el sistema, con las y los trabajadores, las y los ciudadanos que buscan trabajo, las y los estudiantes e intelectuales y con todas aquellas personas que luchan por una sociedad más igualitaria y tengan como bandera la Justicia Social y los Derechos Humanos. 

Creo que en Argentina nos encontramos en una fase de reconstrucción. La cuasi hegemonía del Socialismo Santafesino durante años, junto al armado de alianzas de centro-derecha, generaron grandes contradicciones y alimentaron la fragmentación y dispersión. Esto ha hecho que otros sectores y espacios socialistas que tenemos existencia a lo largo y ancho de la República Argentina reaccionemos, y nos pongamos en la doble tarea de reunir, reorientar su acción, dándole más coherencia con nuestra tradición ideológica y nuestros principios.

El socialismo debe trabajar, además, creando, sosteniendo y fortaleciendo a las organizaciones e instituciones gremiales y sociales con arraigo territorial, que promuevan prácticas de inclusión y mejoras en la calidad de vida de la ciudadanía y que sirvan a una transformación positiva de la realidad. Es decir, abogamos por un socialismo que supere el debate de lo meramente teórico y que se presente como una herramienta de transformación positiva de la sociedad. 

Respecto al socialismo de hoy creo que en Argentina nos encontramos en una fase de reconstrucción. La cuasi hegemonía del Socialismo Santafesino durante años, junto al armado de alianzas de centro-derecha, generaron grandes contradicciones y alimentaron la fragmentación y dispersión. Esto ha hecho que otros sectores y espacios socialistas que tenemos existencia a lo largo y ancho de la República Argentina reaccionemos, y nos pongamos en la doble tarea de reunir, reorientar su acción, dándole más coherencia con nuestra tradición ideológica y nuestros principios. 

Como decía anteriormente, creo que además de las tareas de reunir a los diferentes sectores y espacios y de retomar el rumbo, los y las socialistas debemos darnos la tarea de interpretar cuales son las principales necesidades y demandas que tiene la sociedad hoy.  Como dice una frase atribuida al filósofo Séneca, “No hay vientos favorables para quienes no saben a dónde van”.

La estrategia política del socialismo debe partir de una premisa clara: no puede pensarse únicamente en clave electoralista, sino como una extensión del trabajo militante, en todos los ámbitos y particularmente en el territorial. El socialismo debe tener vocación de poder y superar algunas rémoras que suelen situarnos como una fuerza testimonial desde lo ideológico. Pero sin por ello subsumirse acríticamente a frentes que diluyen su identidad; se debe construir una propuesta reconocible, coherente y con anclaje social y político en la realidad.

Los y las socialistas debemos darnos la tarea de interpretar cuales son las principales necesidades y demandas que tiene la sociedad hoy. Como dice una frase atribuida al filósofo Séneca, «No hay vientos favorables para quienes no saben a dónde van».

Es por todo esto que considero que las banderas de una campaña socialista deben expresar con claridad un proyecto de sociedad alternativo al modelo libertario, pero desde una perspectiva concreta, superadora de las concepciones del Estado como lo concebimos durante tantos años y a los que la sociedad viene dándole la espalda. Necesitamos construir una fuerza política para gobernar, pero también un programa de gobierno creíble para sacar a la Argentina de la cruel situación a la que la han llevado.  Algunas ideas centrales deberían ser:

  • Derecho a la ciudad y a una vida digna, con políticas de acceso a la vivienda, urbanización de barrios populares, transporte público de calidad y planificación urbana democrática.
  • Fortalecimiento de lo público, en especial de la educación, la salud y la seguridad social, entendidas no como gasto sino como inversión social y herramientas de igualdad.
  • Trabajo digno y con derechos, frente a la precarización laboral, impulsando políticas de empleo local, formación profesional y protección social.
  • Democratización de las instituciones, fomentando mecanismos de participación ciudadana real, transparencia y control social del Estado.
  • Perspectiva ambiental y territorial, con una mirada de justicia ambiental que articule desarrollo, cuidado del ambiente y equidad social, especialmente en los sectores más vulnerados.

Estas propuestas, lejos de ser abstractas, deben construirse desde el diálogo con las comunidades, recogiendo demandas concretas y transformándose en programas políticos. 

El principio rector que debe guiar las políticas socialistas es el de la igualdad sustantiva, entendida no sólo como igualdad formal ante la ley, sino como la creación de condiciones materiales reales para que todas las personas puedan desarrollar una vida digna

Finalmente, considero que el principio rector que debe guiar las políticas socialistas es el de la igualdad sustantiva, entendida no sólo como igualdad formal ante la ley, sino como la creación de condiciones materiales reales para que todas las personas puedan desarrollar una vida digna. 

A partir de allí se desprenden otros principios fundamentales:

  • Justicia social, como redistribución del poder, la riqueza y las oportunidades.
  • Solidaridad, no como valor abstracto, sino como práctica política e institucional.
  • Democracia profunda y participativa, que supere la lógica meramente representativa e incorpore al pueblo en la toma de decisiones.
  • Autonomía y protagonismo popular, reconociendo a los sujetos sociales como actores de transformación y no como meros receptores de políticas.
  • Ética pública, como rasgo distintivo del socialismo, tanto en la gestión como en la militancia.

En síntesis, se trata de un socialismo que, como señalan numerosos trabajos del pensamiento socialista argentino, combine principios firmes con prácticas flexibles, capaz de adaptarse a las realidades territoriales sin renunciar a su horizonte emancipador, y que vuelva a ser una herramienta útil para transformar de modo positivo la vida de quienes hoy quedan al margen de este sistema injusto.

Se trata de un socialismo que, como señalan numerosos trabajos del pensamiento socialista argentino, combine principios firmes con prácticas flexibles, capaz de adaptarse a las realidades territoriales sin renunciar a su horizonte emancipador

Código del artículo: 25003005

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