Construir un verdadero proyecto de poder popular es la tarea

Partiendo de una crítica de la dirigencia democrática, Ruben Giustiniani ubica a la dirigencia socialista en su responsabilidad de carencia de proyecto, de programa y de relato, sin por ello olvidar que “mientras haya injusticias, habrá socialismo”; es este lema el que nos propone retomar para recuperar nuestra responsabilidad histórica que es la de construir un verdadero proyecto de poder popular junto a las inmensas mayorías sociales.

Por: Grupo Sagitario / Entrevista a: Ruben Giustiniani
Arte: Valentina Ansalidi

Slovak Estación de Radio. 140 x 200 cm. Acrílico sobre tela. 2017.

Slovak Estación de Radio. 140 x 200 cm. Acrílico sobre tela. 2017.

Cualquier reflexión que, con honestidad intelectual, busque puntos de encuentro, síntesis y de dar respuestas a los múltiples, acuciantes y urgentes interrogantes que se presentan, debe partir necesariamente de la autocrítica sincera, de reconocer que en 42 años de democracia la dirigencia política, esencialmente de los partidos mayoritarios que tuvieron la responsabilidad fundamental de gobierno, no pudo, no supo, o no quiso trazar, definir, concretar, y consolidar en presente y futuro un modelo de desarrollo sustentable con bienestar y justicia para las mayorías

Argentina padece el experimento libertario que hoy gobierna aplicando las nuevas-viejas recetas neoliberales de ajuste y autoritarismo que recaen con salvajismo sobre las espaldas de los sectores populares. Y lo hace, producto y reflejo del fracaso de gobiernos anteriores, ganando elecciones, es decir con el consenso de importantes sectores de la población en general, y sectores de la juventud en particular. 

Cualquier reflexión que, con honestidad intelectual, busque puntos de encuentro, síntesis y de dar respuestas a los múltiples, acuciantes y urgentes interrogantes que se presentan, debe partir necesariamente de la autocrítica sincera, de reconocer que en 42 años de democracia la dirigencia política, esencialmente de los partidos mayoritarios que tuvieron la responsabilidad fundamental de gobierno, no pudo, no supo, o no quiso trazar, definir, concretar, y consolidar en presente y futuro un modelo de desarrollo sustentable con bienestar y justicia para las mayorías. Quienes somos socialistas, al mismo tiempo, tuvimos responsabilidades políticas siendo parte de un partido que logró desde el advenimiento de la democracia una importante presencia en el congreso nacional y en gobiernos provinciales y municipales. Si el socialismo perdió presencia, se desdibujó, hasta casi desaparecer de la escena nacional de la actualidad, es porque se quedó sin proyecto, sin programa, sin relato para el país en su conjunto y fundamentalmente para las y los trabajadores y la juventud, privilegiando la administración de más pequeñas o más grandes parcelas de poder.

Si el socialismo perdió presencia, se desdibujó, hasta casi desaparecer de la escena nacional de la actualidad, es porque se quedó sin proyecto, sin programa, sin relato para el país en su conjunto y fundamentalmente para las y los trabajadores y la juventud, privilegiando la administración de más pequeñas o más grandes parcelas de poder.

“Mientras haya injusticias, habrá socialismo” fue la frase que emergió a mediados del Siglo XIX, realidad de entonces que dio nacimiento a los grandes movimientos y partidos socialistas en Europa y todo el mundo, y es la frase que hoy, ante tantas injusticias y desigualdades del presente y en Argentina, América Latina y el mundo, recobra total vigencia. Aquel fantasma que el Manifiesto señalaba magistralmente, la derecha y la ultraderecha lo toman como muletilla y lo azusan diariamente desde sus usinas mediáticas. 

La responsabilidad de la izquierda, el progresismo, lo nacional y popular y los movimientos sociales, es la de convocar a la resistencia a las actuales políticas del gobierno nacional, y la de construir una propuesta alternativa que dé respuesta a las y los trabajadores, las y los jubilados, las y los docentes e investigadores, los sectores medios, empresarios pymes, y la juventud para las elecciones presidenciales del 2027.

Es con la inmensa mayoría social que queda afuera y aplastada por el actual modelo con la que hay que volver a conectar con la máxima amplitud, sin sectarismo, sin exclusiones, con generosidad, y con una nueva interpretación de las posibilidades que nos ofrece la realidad.

Es con la inmensa mayoría social que queda afuera y aplastada por el actual modelo con la que hay que volver a conectar con la máxima amplitud, sin sectarismo, sin exclusiones, con generosidad, y con una nueva interpretación de las posibilidades que nos ofrece la realidad. Construir una alternativa nueva no puede partir de la nada, así como tampoco lo nuevo puede tener como base estructurante lo viejo fracasado. Lo nuevo debe construirse sobre nuevas bases, para una nueva economía, una nueva cultura, en definitiva para una nueva y mejorada democracia.

La derecha y la ultraderecha provocan y convocan al debate de la batalla cultural, pretendiendo retroceder en su anacronismo la rueda de la historia al medioevo. La batalla cultural fue el concepto que emergió de la lucha contra el fascismo en la Italia de los 40’ del siglo pasado, y es una idea que la izquierda debe retomar, porque toda lucha económica, política y social, es en sustancia una batalla cultural. 

Una verdadera propuesta de cambio debe empezar a construirse aquí y ahora de manera práctica, simple y concreta desde esa idea. El resultado de las últimas elecciones en la patria del trumpismo y en muchos lugares del mundo demuestran que los pueblos no se suicidan, y que el campo está en disputa. Que hay un vacío de representación, de legitimidad y de representatividad que hay que llenar desde una nueva propuesta, y ese es el apasionante desafío: construir un verdadero proyecto de poder popular de abajo hacia arriba.

Código del artículo: 25003006

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