A más de 30 años de la última reforma constitucional: ¿por qué un nuevo Preámbulo (feminista)?
¿Es posible refundar una Nación desde una ética feminista y una ternura desobediente? A tres décadas de la última reforma constitucional, esta propuesta busca romper el cristal de 1853 para redactar un nuevo pacto fundante. Una invitación a pasar del androcentrismo constitucionalista a una Argentina plurinacional, paritaria y radicalmente democrática, donde el "bienestar general" se traduzca, finalmente, en justicia social y redistribución de los cuidados y del capital.
Por: Paula Sagel y Betania Longhi / Arte: Roz
A más de 30 años de la última reforma constitucional: ¿por qué un nuevo Preámbulo (feminista)?
En una propuesta osada, que probablemente sólo puede suceder entre y por feministas, las autoras de este escrito nos dispusimos a pensar aportes y posicionamientos sobre la Constitución Nacional Argentina 1. Este gesto político, no sólo se nutre teóricamente de los feminismos filosóficos 2, sino también de otras tradiciones políticas, específicamente del socialismo, el republicanismo y el humanismo en sus expresiones de izquierda, así como de otras disciplinas, como la teoría política y la imaginación constitucional. Pero lo que más nos interesa remarcar es que, si esta propuesta se presenta, se considera, se publica, es -fundamentalmente- por una ética y una práctica feminista, o gracias a ella.
La idea misma de imaginar un nuevo pacto fundante en momentos donde la distopía parece ser la única visión posible es un acto idealista y revolucionario, pero sobre todo es una apuesta a la esperanza. Un ensayo de esperanza que sirve como horizonte futuro y como guía de las acciones presentes, una propuesta que sirva de disparador para “tomar el viento” 3 y lanzarse a construir nuevos caminos colectivos.
Cómo explicarles a quienes no conocen los tejidos feministas lo bien que puede sentirse, ya saben todo lo que podemos lograr.
Aquí nuestro aporte para invitar a la reflexión sobre la potencia social, política y cultural del vínculo socialismo-feminismo.
El objetivo de imaginar y proponer una serie de reformas para la construcción colectiva de una Constitución feminista podría habernos llevado a revisar o proponer la modificación o la adopción de múltiples, precisos y necesarios artículos. Sin embargo, en la reflexión sobre el propio registro constitucional, sobre sus partes y sentidos, nuestra decisión se inclinó por centrarnos en el Preámbulo.
¿Por qué el Preámbulo? Porque los fundamentos y perspectivas constitucionales, lo que nos motiva a ser una Nación, se expresa allí. De algún misterioso modo, el Preámbulo expresa el espíritu constitucional, el programa de la sociedad de Argentina en su conjunto, los principios que nos unieron como pueblo argentino. Se trata del marco que explicita el primer consentimiento nacional, y a partir del cual debe interpretarse todo el plexo normativo.
Si bien toda la Constitución es “la ley fundamental”, y las modificaciones podrían sugerirse sobre todo o gran parte del articulado, pocas partes nos invitan a practicar tanto la utopía feminista como pensar un nuevo Preámbulo. ¿Dónde más querríamos estar sino allí, en el acuerdo mínimo, en la estructura fundamental?
El movimiento feminista, por revolucionario y contrahegemonico, si bien se sirve de la retrospectiva no es un movimiento nostálgico sino utópico 4. Desarmar y armar un nuevo Preámbulo es la propuesta que traemos a esta Primera Asamblea Constituyente Feminista a 30 años de la última reforma constitucional.
Por otra parte, y también en ocasión del aniversario de la última reforma constitucional, se han realizado distintos homenajes, espacios para el análisis retrospectivo e interdisciplinario, e incluso algunos pocos intentos de proyectos de reforma constitucional. Estos últimos, para sorpresa de nadie, fueron principalmente planteados por varones del círculo chico de la política institucionalizada. Lo que leímos no nos convenció mucho. Era un poco más de lo mismo, pero con otro nombre: que Banco Central sí o no, que parlamentarismo o presidencialismo, que control de la corrupción aumentado o flexible, entre otros debates “clásicos”. Pero nuestras preguntas, así como el feminismo, apuntan hacia otro lado: buscan dirigirse a la estructura, a cómo se instituyó y sostiene el Proyecto Nacional, a pensar si es posible uno con fuerte base en los cuidados, la redistribución y la cooperación, que priorice el respeto, el diálogo intercultural y el consentimiento entusiasta, que erradique las violencias…
Aquellos valores de antaño, los que alguna vez hicieron que nos llamáramos y convocáramos a formar una Nación, ya no nos representan. Nos quedan chicos. La referencia de sus postulados es antigua, el pueblo ha cambiado, se ha transformado, y desde esta conciencia popular es que queremos discutirlos. Queremos compartir lo construido con nuestra activa organización y participación.
Por otro lado, queremos darnos la chance de poner a jugar ideas a contrapelo. Ideas ajenas a la tradición dogmática constitucional. Y en ese marco, afirmamos que no se trata de intentar traducir a términos inclusivos lo acordado en 1853 por aquellos varones cis, blancos, de corceles y laureles, de uniformes y títulos. Más bien, sería preciso incorporar nociones y perspectivas específicas, oriundas de la experiencia feminista, que por insolente, por diversa y disidente, por insistente, por travesti, por sentimental, por insuficiente, por monstruosa, por tierna y por vulnerable, y también por justa, desborda aquel texto original, lo incomoda y lo transforma.
Nos tentamos y desafiamos a hacer borrón y cuenta nueva, porque revisar el Preámbulo de 1853 además nos permite volver, desde esta mirada crítica, al texto que desde el inicio de este Estado nos funda como Nación. Pero esta avanzada no es sin inhibiciones e incomodidades epistemológicas (insolentes y vulnerables, siempre): ¿cómo se materializó aquel Preámbulo?¿cómo se materializaría un nuevo Preámbulo (feminista)?¿supone un quiénes?¿supone un cómo?¿Cómo decretar un texto constitucional sin poder político constituyente? ¿efectivamente no tenemos ese poder? Realizarnos estas preguntas, consideramos, ya es poderoso.
Si el pacto constitucional está horadado, a punto de romperse a pedazos, si esta forma de vincularnos ya no responde a las ideas y necesidades del hoy, nos lanzamos a la búsqueda de algo que hable de y a nosotres. Que construya con todes.
¿Hay algun valor del Preámbulo que pueda ser leido en clave feminista?¿Cuáles faltan?¿Qué conceptos se presentan ineludibles para comprometernos con la erradicación del androcentrismo y de los sistemas de desigualdad (de género y de las otras) desde las bases constituyentes? Estas últimas son las preguntas que finalmente guiarán nuestro aporte.
Analicemos, en primer lugar, la información presente en el preámbulo de la Constitución 5:
- Sujeto constituyente: un conjunto de representantes masculinos y de distintas provincias del pueblo argentino.
- Objetivos constituyentes: constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para sí, para su posteridad y para todos los hombres que habiten el suelo argentino.
- Invocación constituyente: la protección de Dios como fuente de toda razón y justicia.
- Resultado constituyente: establecimiento de la Constitución de la Nación Argentina.
Nuestra propuesta de reforma es total. Directa, concreta:
- Sujeto constituyente: Quienes ejercen la representación de las distintas naciones, provincias, culturas e identidades que constituyen al pueblo argentino, por ende, una voluntad diversa y paritaria.
- Objetivos constituyentes: construir una Argentina donde prevalezcan la diversidad, el trato digno, la igualdad real y la justicia a través del reconocimiento, la valoración, la distribución y redistribución del producto social con respeto a la pluralidad de quienes habitan esta tierra, consolidar la paz, el diálogo amoroso y el cuidado mutuo, para garantizar la seguridad y protección de todo proyecto de vida, y promover el bienestar, el desarrollo y la cooperación para todas las personas que deseen habitar el suelo argentino.
- Invocación constituyente: respeto irrestricto a los derechos humanos, a la pluralidad y el reconocimiento de nuestras diferencias, al amor, el respeto y la solidaridad como principios fundamentales de nuestra sociedad
- Resultado constituyente: consenso de un nuevo pacto constituyente para crear una Argentina libre, justa y radicalmente democrática.
Finalmente, ensayamos una versión -desde ya pretenciosa y abierta a la discusión- para el Preámbulo de la Nueva Constitución:
Nos, representantes de quienes habitaron y habitan el territorio plurinacional, pluricultural, pluri-identitario y federado llamado Argentina, convocades en Asamblea General Constituyente por la voluntad libre y consciente de quienes habitan este suelo, conmemorando y honrando las luchas, los sueños y las vidas de quienes nos precedieron y abrieron caminos de justicia y dignidad, desde las resistencias ancestrales hasta las trincheras contemporáneas, unimos nuestras voces para establecer este pacto de unión, cuidado y respeto para la cooperación y convivencia.
En reconocimiento y respeto de la diversidad, en defensa del bien común, la soberanía y protección de nuestras decisiones al interior de este ordenamiento plurinacional y frente al mundo, y en búsqueda de una justicia social, ambiental y paritaria, nos comprometemos a construir una Argentina donde prevalezcan la dignidad, el trato amable, la igualdad real y la justicia a través del reconocimiento, la valoración, la distribución y redistribución del producto social con respeto a la pluralidad de quienes habitan esta tierra, para consolidar la paz, el diálogo amoroso y el cuidado mutuo, para garantizar la seguridad y protección de todo proyecto de vida, y promover el bienestar, el desarrollo y la cooperación para todas las personas que deseen habitar el suelo argentino.
Invocando el respeto irrestricto a los derechos humanos, a la pluralidad y el reconocimiento de nuestras diferencias, y elevando al amor, el respeto y la solidaridad como principios fundamentales de nuestra sociedad, asumimos el mandato de crear una Nación libre de explotación, justa y radicalmente democrática, que inspire y comprometa a las generaciones presentes y futuras que la habiten para su mejoramiento, cuidado y perduración.
Por todo ello, consensuamos esta Constitución para la nueva Argentina.
Código del artículo: 26004003