El socialismo es un modo de vivir, además de una ideología de organización comunitaria
Desde su trayectoria y vivencias, Fabiana Ríos propone pensar y fundamentalmente vivir el socialismo como una experiencia política comunitaria anclada en la historia del territorio. Así, alzar la voz, construir comunidad y establecer acuerdos programáticos con otros sectores sociales, políticos y populares se presentan como los pilares de un camino tan urgente para el presente como para el futuro.
Por: Grupo Sagitario / Entrevista a: M. Fabiana Ríos
Arte: Valentina Ansalidi

Marmolería. 174 x 144 cm. Acrílico sobre tela. 2019.
Me han convocado para compartir algunas definiciones con relación a cuestiones vinculadas con el socialismo: el modo de entenderlo, un diagnóstico, tareas urgentes, estrategias, propuestas políticas y principio o principios que deben guiarlas.
En primer lugar, quisiera compartir cómo entiendo al socialismo y una breve reflexión sobre esta concepción. Para mí, el socialismo es un modo de vivir, además de una ideología de organización comunitaria. Entiendo al socialismo como una ideología que propone un modo de organizar a la comunidad y, a la vez, como un modo de vida en comunidad en sí mismo, un modo de vivir con otros, otras, y otres. Una ideología en el que los problemas se plantean en clave colectiva y se resuelven en el marco del respeto a los derechos humanos, y en clave de siglo XXI, de los derechos específicos de las minorías, de los pueblos originarios, de la protección del ambiente, la soberanía de los pueblos y la equidad digital, todos elementos que suman a una perspectiva socialista en clave de actualidad, que no estaban profundizados en la puntualización del socialismo argentino del siglo XIX, pero que son necesarios y es ineludible que estén explicitados en términos políticos en el socialismo de este siglo. Es que el socialismo como modo de vivir, como modo de habitar el mundo desde una perspectiva comunitaria, ha aprendido y seguirá aprendiendo.
¿Cómo diagnosticaría el socialismo de Argentina hoy? La verdad es que la palabra diagnóstico es una palabra que se usa mucho en salud y ubica a quien lo realiza desde un lugar de conocimiento externo al problema, así que no es un término que me gustaría utilizar, sino que lo plantearía en clave de qué problemas veo, o qué cuestiones me parecen problemáticas en relación con cómo la comunidad “ve” al socialismo, y no lo diagnostico porque me siento parte, no lo diagnostico porque no sé más que otros ni otras, sino que mi mirada, en cualquier caso, aporta una interpretación construida colectivamente sobre los diversos problemas que enfrenta el socialismo debido a, por un lado, un ciclo histórico, por otro lado, a problemas propios, resultado de nuestras estrategias políticas y electorales, y a la necesidad de una fuerte militancia y de un fuerte compromiso en cada uno de los lugares en los que estemos.
Si bien nunca ha sido fácil la imagen, el afecto, ni el reconocimiento a los socialismos, no podemos desconocer que el gobierno nacional y los discursos hegemónicos de las nuevas derechas nos han vuelto a poner en el centro de la escena como el enemigo al cual hay que demoler, al cual hay que demonizar. Además, veo que tenemos problemas serios de orden operativo, de orden financiero y de orden de legitimidad comunitaria.
¿En este escenario, cuáles son las tareas urgentes que debemos darnos quiénes somos socialistas en las distintas localidades y regiones del país? Yo voy a hablar particularmente desde la vivencia del socialismo en la región y las localidades de las que formo parte desde hace casi 40 años, que es en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Me parece que la gran tarea urgente es no guardar silencio. No guardar silencio ante ninguna injusticia, ante ningún hecho violatorio de derechos, ante cada circunstancia que compromete la vida digna de una persona el socialismo debe alzar la voz y poner una voz humanista, legal, democrática y participativa que se contraponga a este esquema que quiere ser el único esquema de vida en comunidad, una vida que la derecha nos propone como individualista y desentendida de la vida de nuestro prójimo, de nuestro entorno y de nuestra soberanía: recordemos que las Malvinas continúan ocupadas por el Reino Unido, que las usurpó ilegítimamente en el siglo XIX.
Respecto a una estrategia que debe darse el socialismo en el escenario nacional, creo que resulta prioritario una estrategia que, por un lado, fortalezca la identidad de nuestra fuerza política, identidad sostenida en principios, en historia, en aprendizajes y en valores democráticos, igualitarios y socialistas, pero sabiendo que necesitamos pararnos como parte de una fuerza que reúna a los demás sectores nacionales populares que integran el mapa político argentino con una orgánica, y en un frente que no se constituya solo los fines electorales, sino en un acuerdo programático que contemple 4, 5, 6 o 7 ejes que son innegociables, y que tienen que ver con la democratización de las decisiones, con la transparencia, con la honestidad, con el respeto a las diversidades, con políticas ambientales, con el respeto a las comunidades minoritarias, con la distribución equitativa de los recursos, con reglas claras que establezcan lineamientos generales de orden social, político, educativo, sanitario y de la seguridad social.
¿Qué propuestas políticas me parece que se deben levantar como bandera frente al individualismo? La solidaridad. Frente a la demonización, la pacificación y la participación. Frente a la oscuridad que nos plantean en el manejo de las finanzas públicas, la transparencia y el control. En resumen, ¿qué principios deben guiar estas políticas de vida socialistas? Creo que la participación, la transparencia y la libertad.
Código del artículo: 25003009